martes, 19 de junio de 2007

TESTIMONIO

Cuando las luces de la ciudad
fraguan las tristes hendijas callejeras,
una sombra enluta su destello.

Entre caliginosas avenidas intrincadas,
se desdibuja lúgubre
un abatido remedo de humanidad.

Soy el decadente: artífice del estrago,
el que hundiendo el cielo desfallece…
invierno, alma intransigente,
el empobrecido hazmerreír de su sortilegio.

¿Cómo trasuntas la tristeza?
tu sol dando vida a lo finito;
anhelos, ensueños y apetitos
viajan a ti, en tu seno anidan.
Razón, existencia eres:
razón de mi ser, mil veces.
Pasaje inmortal a tu regazo,
mis miedos en ti se desvanecen.
Tú, la canción de amor que no perece,
tú, el sincero aletear de colibríes,
tú, el principio y el fin de la locura…
esa tierna y enamorada locura mía.
Arropa mis fantasmas en tu abrazo,
aunque no pueda tocarte a la distancia.
Lejanía, se acaba de un plumazo,
en tu mirada espejándose en la mía.
Vuelco en testimonio lo que el alma siente,
en versos de estropicios nocturnales
¿serás todo aquello que tú crees?
¿serás futuro? ¿o simplemente ideales?

3 comentarios:

Mallén dijo...

Felicitaciones...
Se nota todo un avance en tus letras. Cambio de prisma...
Bien. Buena senda la que escogiste.
Te felicito.

crichard dijo...

mich, lo otro es muy meloso, mucha musica mata la letra, ahora esta mas poderoso y menos bonito, por ende certero y menos distractivo, por lo de las guitarras, son lo mas cercano a una mujer ideal...
fuerza Daniel.

guy fawkes dijo...

Gracias Mallén por la colaboración y ayuda en la construcción-destrucción de mi primer poema hambriento.
gracias querido poeta "mardito" por tu comentario. otra vez resultas certero. La guitarra es la mujer ideal.
sigamos vomitando las frases...